
El desafío fue construir una experiencia gastronómica itinerante en el Pescadero que trascendiera el formato al momento de desplegarse en cualquier locación. El entorno completo se debía vivir como una obra de arte en movimiento: una puesta en escena donde el cliente se vuelve parte de la escena.
Trabajamos en cada pieza como elemento de una obra de teatro inmersiva, desarrollando la dirección artística y arquitectónica del proyecto: diseño del carro, mobiliario y complementos de guardado y exposición para frutas y verduras.
Una huerta de productos de especialidad de alta cocina que habita el espacio y se vincula de manera directa con el set.
Como resultado logramos un proyecto donde la gastronomía y el arte comparten el mismo nivel gastronómico, apoyándose en la arquitectura para instalar una experiencia a donde sea que el carro aterrice.
El Pescadero, Baja California Sur.








Escuchamos antes de crear.
también es parte de lo que hacemos.

