
El desafío fue entender que con las herramientas con las que aprendimos el oficio, no era suficiente. Diseñar en selva, desierto y costa remota significa toparse todo el tiempo con problemas que la arquitectura y el branding tradicionales no alcanzan a resolver por sí solos.
Ahí nace VIETNAM LAB: el sector del estudio donde probamos primero lo que después le mostramos al mundo. Drones autónomos que inspeccionan terrenos, antes de que exista el plano. Una impresora que construye una pieza antes de decidir si se fabrica en serie. Y así, lo que pueda surgir en el camino.
Así, cada herramienta nueva pasa primero por proyectos propios del estudio, y sólo después, ya probada, ya entendida, se ofrece a los proyectos de nuestros clientes.
Un laboratorio de ideas y teconología: poniendolas a trabajar donde haya problemáticas (aún) no resueltas.

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Escuchamos antes de crear.
también es parte de lo que hacemos.

